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HISTORIA DEL CALVARIO

logobarriocalvario

El origen del desarrollo del barrio del Calvario está intimamente ligado al trazado de la carretera Vigo-Villacastín, que partía de la Puerta del Sol y llegaba hasta el alto de Puxeiros.

Mientras unos especialistas consideran que el nombre del barrio procede del latín Calvus, pelado, otros testimonios apuntan a que el nombre del Calvario deriva de un cruceiro o calvario instalado en el cruce de la carretera Villacastin con el Camino de Riomao y la calle del Cristo.

Estaba sobre un pedestal redeado por un conjunto de columnas e iluminado por farolas que adornaban una pequeña plaza. La existencia de este conjunto se pierde en la memoria de los vecinos aunque alguno recuerda que en torno a 1910 se vino abajo y sufrió algunos desperfectos.

Posteriormente, el Cristo fue trasladado a la iglesia de Santa Cristina, donde aún se conserva en el lateral derecho. El Calvario era una de esas entidades de población de la parroquia de Cabral perteneciente al ayuntamiento de Lavadores y marcaba el límite con Vigo. Su desarrollo se produjo en torno a la carretera general.

Lavadores fue ayuntamiento durante 104 años, que es el tiempo que trascurrió entre la desaparición administrativa del antiguo Reino de Galicia y la anexión a Vigo en 1941.

En 1837 se procedió a la reordenación de los ayuntamientos de la provincia de Pontevedra, lo que dio pie a numerosos confictos. El nuevo ayuntamiento de Lavadores quedó pues constituido por las parroquias de Candeán, Cabral, Bembrive, Valladares y Zamanes.

En el momento de su constitución, el nuevo ayuntamiento tenía un claro carácter rural, ya que no contaba, como otros muchos ayuntamientos de Galicia, con un núcleo urbano propiamente dicho. De hecho, su capital, Santa Cristina, con dos mil habitantes, ya no era una aldea con la población esparcida en lugares y casas. Lo que hizo que desde el primer momento, la continuidad de ese ayuntamiento fuera complicado. El agrarismo fue un amplio movimiento de masas que tuvo una importancia decisiva en el ayuntamiento de Lavadores y fue fundamental a la hora de potenciar una conciencia política y ciudadana. Su lucha se centró en la reforma agraria que, en el marco de transformación del régimen de propiedad, se concretaba en la eliminación de los foros y en la mejora de las explotaciones así como en la comercialización de los productos.

El ayuntamiento de Lavadores fue uno de los más importantes núcleos de agrarismo en toda Galicia, tanto por su incidencia como por sus iniciativas. En 1912 se redactó el Manifiesto, encabezado por el párroco Basilio Álvarez y en 1926 se promulgó la ley de Redención foral.

El Calvario celebraba el mercado en la calle del Cristo, en un terreno que tenía una gran carballeira. Durante las mañanas era mercado y por la tarde campo de baile, donde tenía lugar el popular baile do Cuco.

En 1916, el ayuntamiento de Lavadores compró el solar por casi 15.000 pesetas y siete años más tarde se construyó el mercado, de una sola planta y zonas descubiertas, rodeado todo por una verja.

El importe ascendió a 37.192 pesetas y los vendedores se les cobraba 10 céntimos al día si estaban al raso, a 50 si el puesto estaba en zona cubierta. Entre 1944 y 1948 se reformó el edificio pasando a ocupar toda la superficie actual y añadiendole una planta más.

Cuatro años antes, en 1941, se produjo la anexión del ayuntamiento de Lavadores, lo que hizo que El Calvario pasase a ser un barrio más de Vigo, se bien ya era, junto a Teis, una parte más de la ciudad aunque administrativamente perteneciese a otro ayuntamiento.

La red viaria de Lavadores era muy deficiente. Las únicas vías que podían merecer ese nombre eran las que, partiendo de Vigo, atravesaban forzosamente el termino municipal, especialmente el Camino Real de Vigo a Benavente. Sobre el se construyó la carretera de Castilla, de la que las obras comenzaron en 1834 y terminaron casi 15 años más tarde, por lo que Pascual Madoz definió en su Diccionario Geográfico como "famosa y moderna carretera que atraviesa este ayuntamiento y llega hasta Orense y Castilla".

En los años sesenta, la zona del Calvario sufre un nuevo impulso y termina casi la totalidad de las calles en la zona de Urzáiz. Entre 1964 y 1970 se abren calles como Portela, Badajoz, Burgos y Jesús Fernández entre 1971 y 1973, Palencia y Antela Conde.

Dos actuaciones municipales cambiaron la fisonomia del Calvario. La primera la apertura al tráfico del nuevo acceso a Vigo desde Puxeiros, lo que hizo que Urzáiz dejase de formar parte de la carretera a Orense y Madrid, desapareciendo gran parte del tráfico pesado. La segunda, en los años noventa, fue la apertura de Genaro de la Fuente, una calle proyectada treinta años antes como enlace entre lepanto y el Calvario.

Entre esas actuaciones, la materialización del Plan Especial de Reforma interior llevó implicita la puesta en marcha de un nuevo Vigo, con calles como Gregorio Espino y Martínez Garrido y que supuso la construcción de casi 5.500 viviendas.


Fuente: Libro "Vigo Sentimental". -Francisco Fernandez del Riego.


Cuando el mundo era lavadores


Calvario AntiguoEl Calvario, desde el viacrucis de sus orígenes al presente conservando la personalidad
de espacio rural.

Durante muchos siglos O Calvario no pasó de ser un lugar fronterizo de la parroquia de Lavadores, un espacio rural donde abundan los viñedos, las huertas y los frutales, destacando en el entorno sólo el pazo de Rivera Atienza, perteneciente al mayorazgo fundado a finales del siglo XVII por D. Pedro González Rivera, que en estado ruinoso aún muestra el magnífico portalón de acceso a la finca. La realidad actual es bien distinta y la populosa zona apenas recuerda sus orígenes.

 


El nombre de O Calvario se debe a un antiguo viacrucis que atravesaba el lugar. En los viejos planos se distinguen tres cruces: una en Os Choróns y otra cerca del pazo; en medio quedaba el cruceiro, a la altura del comercio “La Mota”, el cual se desplomó hacia 1910 y fue trasladado a la iglesia parroquial. Administrativamente siguió los pasos de Lavadores, constituyéndose en ferigresía bajo la tutela de S. Paio y S. Telmo en 1947.

 


Sus orígenes como barrio se remontan al trazado de la carretera Vigo-Villacastin hacia 1840, de manera que primero las casas se agruparon en torno a ella, formando la rúa do Calvario, a la que después se añadieron las de sobrino (Sagunto) y Cristo. Su proximidad a la urbe viguesa, de la que se consideraba una prolongación, donde escaseaba el suelo urbanizable y la posibilidad de conjugar el trabajo industrial con el campo, explican que a comienzos de siglo fuese el núcleo más importante del ayuntamiento. En 1917 ya agrupaba a 820 habitantes y en los años 30 mantenía la primera la primacía junto con A Pardaiña y a Calzada (Teis).

 


Hacia 1906 se mejora el firme y se ensancha este trozo de carretera, debido al intenso tráfico rodado; después se abrirán los caminos vecinales, como el de S. Xoan do Monte, o en 1934 el de a Guía (rúa Aragón). El tranvía, inaugurado en 1914, llegaba primero con doble carril hasta el Calvario, y luego se prolongará a Cabral.
Aunque en 1905 se consigue la traída del agua y de electricidad, el alcantarillado no se completa hasta 1924. Un año antes se levantaba la deseada plaza de abastos, con un presupuesto de 68.000 pesetas.


El Sanatorio de Santa Cristina se edifico en 1918 siguiendo los planos de Pacewicz y pronto paso a manos de los Drs. Amoedo y Corbal; en sus proximidades se construyó en 1911 con aportaciones personales el local de la Sociedad de Agricultores, cuya fachada se atribuye a Gómez Román.

 


Hacia 1930 desaparecía el Casino de Lavadores y comenzaba su andadura la Sociedad Cultural y Deportiva de Riomao, más tarde de O Calvario. Una activa agrupación. La mitad de sus moradores procedían de fuera.


El padrón municipal de 1936 nos permite acercarnos a su fisonomía urbana y sociológica de hace medio siglo. El barrio se componía de doce rúas y cuatro travesías, destacando Riomao (Extremadura) y O Calvario, incluido “M. Llaneza” (Urzáiz). Algunas conservaban los topónimos tradicionales, caso de las anteriores, y de Portela, Travesía do Forno etc., mientras que otras se adaptaban a la época, como García Barbón (Numancia) o Pablo Iglesias, Lavadores. En su trazado actual sumaba 4.093 habitantes, la mitad de ellos emigrantes, que procedían sobre todo de Vigo, pero además de toda Galicia y España (sobresalían León, Castilla La Vieja y Cáceres), así como americanos retornados y extranjeros, principalmente portuguesas, aunque también de otros países, como la dentista rusa Elisa Kuper. Aparece sobre todo como un barrio obrero azotado por el paro, pues el 53 por ciento trabajaban de jornaleros y uno de cada diez era empleado u obrero; además había algunos artesanos, de la construcción en Riomao y del sector servicios; la mitad de estos, de los industriales y de los comerciantes residían en la calle principal.     

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Fuente: La Voz de Galicia, martes 18 de septiembre de 1990
Vigo, (Por J. Miguel González)



El Calvario, rural urbanizado

Calvario"Había pasado a penas un año desde que nos incorporamos a la vida viguesa, cuando se produjo la anexión de Vigo- Ayuntamiento de Lavadores. El Calvario se convierte así en un barrio más de la ciudad. Era de aquellas, el límite entre uno y otro ayuntamiento. Fue, al parecer, una de las entidades de la parroquia de Cabral, y en el momento de integrarse en el escenario de la urbe, pertenecía a la de Santa Cristina de Lavadores. Su desarrollo empezó en la etapa en que se construyó la carretera Vigo-Villacastín. Una carretera que, empezando en la Puerta del Sol, llegaba hasta el alto de Puxeiros.

Callejeabamos algunas veces por el barrio, buscando sus raíces campesinas. Porque había sido una tierra agraria en la que la presencia humana fue testimoniando en ella con el paso del tiempo. El camino juntó a todas las personas que vivián en sus alrededores. Los campos, los cultivos, las praderas, los arboledos, acompañaban el camino. En alguna ocasión observabamos desde allí como los montes desapareciían en la ténue luz al ponerse el sol. Los lugares que en la tarde descubrían nuestros ojos nos mostraban el desarrollo de núcleos campesinos y el tipo de cintura de la ciudad. Lo hizo con admirable aprovechamiento de las formas del terreno en el "Val do Fragoso".

Nos imaginábamos la primera exisencia de la población del barrio. Los chillidos de las personas que lo habitaban aún no se había abierto los ruidos de las máquinas y de los aparatos mecánicos. Aún no había desaparecido la sencillez del mundo rural. Tampoco la energía silenciosa que en poco tiempo se iba a agotar. Nos imaginábamos también los albortos de la campiña, que precedían a la conversación urbanizadora, y el discurrir del tiempo en las cuatro estaciones. Los truenos en invierno, los días de recogida de frutos y granos. La fuerza renaciente de la primavera, el lento morir del otoño. Con frecuencia la niebla exendía su oscuridad por los campos.

No llegamos a conocer los momentos de instauración del tranvía, que constituyó uno de los elementos fundamentales en la tranformación del Calvario. Si conservamos el recuerdo de las gentes que los utilizaban. Eran principalmente obreros que se delplazaban a sus trabajos, y mujeres que llevaban productos para vender en el plaza. Porque el barrio se caracterizaba por ser mitad obrero, mitad agrarío. Recordamos que había fielatos para controlar las mercancías que entraban en la ciudad. Uno de los más importantes estaba instalado en el cruce de los Llorones. Los fielatos eran casetas cuadradas, unas pequeñas, otras más grandes. Tenían casilleros para controlar a la gente que pasaba a pié, y para la que viajaba en tranvía. Su función consistía en imponer una tarifa especial para bultos y cargas.

Los caminos que antes surcaban al Calvario se fueron cambiando a calles. Las fincas, con huertas y frutales, que los limitaban, se parcelaron, y en ellas se levantaron casas. Sobreviven en nuestra memoria algunas de las que protagonizaron el cambio. El mercado de la calle Cristo se encontraba establecido en una de ellas formada por una gran carballeira. La apertura de nuevas calles, y parcelación, creación de nuevos solares, atrajo a mucha población, especialmente obrera.

Percibimos como en años sucesivos fue creciendo el escenario urbano del barrio. Como resurgían la Avenida de la Doblada, de Ronda, de Genaro de la Fuente. Ya por el 1960 observamos la zona de O Calvario cobrando nuevos impulsos. Se estaban terminado las correspondientes a la de Urzáiz. El antiguo barrio iba ganando en humanización y mejora ambiental. Ya a finales del XIX y principios del XX se convertía en ciudad industrial moderna. Su seña, en un gran mercado de trabajo. Pero le faltaba mucho camino que andar.

Venía a nuestra mente la llegada de una gran población que contribuyó a tranformar su trama urbana. Diversos núcleos del extrarradio, alejados del marco de la ciudad, de carácter suburbial, alejaba a esta población. La riqueza y situación geográfica, fueron determinantes de la conversión de ciudad en centro de atracción de zona periférica. En primer lugar, el Ayuntamieno de Bouzas. Más tarde, este de Lavadores y el de Teis. En fase posterior, la zona periférica comarcal.

En los primeros días de nuestro recorrido por el barrio del que estamos hablando, ya contaba con un intenso movimiento urbanizador. Pero no había perdido del todo la presencia de sus antecedentes rurales. Aún el viento podía mover las copas de los árboles. Aún podía peinar la fluvial cabellera en un desmayo. O mecer algo el movimiento crepitante de algún eucalipto. Nos sorprendían como se iba sobreponiendo la construcción de la tierra cultivada, como los viejos caminos se cambiaban a modernas calles. Salíamos algunas veces por los alrededores, en los que se mantenían aún, muestras vivas del paisaje. También la luz, que siempre nos pareció especial en la tardecita, con la alegre noticia de sus cambiantes.

Conservamos en la memoria aquellos momentos de crecimiento aún en marcha del barrio. El proceso de relleno de espacios vacios. La sustitución de casas rurales en el eje Vigo-Calvario. La soldadura de la importante zona periférica con el centro. En realidad, el significativo aporte de Lavadores fortaleció el vitalismo de la ciudad. No sólo en lo referente a la ampliación de superficie municipal, sino de incremento de volumen demográfico".

Comentario de Francisco Fernández del Riego. Libro: "Vigo Sentimental".


El Calvario de Lavadores


Calvario con tráfico1"Soy del Calvario de Lavadores, del lugar de Riomao. Al nacer, el ayuntamiento integraba las extensas parroquias de Zamanes, Valladares, Beade, Bembrive, Santa Cristina, Cabral, Candeán y Teis. Lindaba con lo que fuera el Ayuntamiento de Bouzas hasta principios de siglo y con los territorios de Gondomar, Porriño, Mos, Redondela y Vigo. Sin el territorio de Lavadores que integró en 1941, la superficie del municipio vigués sería poco más que la tercera parte de la que tiene ahora. Lavadores era básicamente un municipio rural, pero sus habitantes estaban también integrados en la vida urbana de Vigo.

Del primer carácter deriva la importancia de las sociedades agrarias del ayuntamiento, que constituyeron el núcleo principal del movimiento que en la primera parte del siglo XX luchó por la eliminación de los foros que aún oprimían a los labradores gallegos. La relación con Vigo explica que miembros de las familias del ayuntamiento tanto cultivaban los campos como trabajaban en la industria y el comercio, en actividades realicionadas con el mar, la conserva de pescado, astilleros, mertalúrgica, carpintería o la construcción. Lo hacían como operarios y empleados o como pequeños empresarios y contratistas de obra.

La nuestra era una de esas familias. La casa de Riomao de nuestra abuela materna Teresa Pérez Contreras y de nuestros padres, Teresa Román Pérez y donde Camilo Nogueira Martínez vio nacer nacer a los tres hijos, Teresa, Paz y yo. Nuestro abuelo materno Manuel Román Riveiro, que venía de San Pedro de Sárdoma, murió cuando su hija tenía sólo diez meses. Los trabajos de la viuda, comprando gallinas en las casas, en las ferias de las parroquias y ayuntamientos próximos para venderlas en la plaza del Calvario, sustentaron la crianza y educación de su hija.

Los padres de la señora Teresa procedían de una familia labradora que debió estar asentada en el lugar desde tiempo inmemorial, teniendo un relativo pasar. Las otras tres hermanas dieron a luz una extensa descendencia. En la guerra de Filipinas a finales del siglo XIX murió otro hermano del que conservamos una carta que da testimonio del sufrimiento de los soldados enviados a aquella colonia para defender los intereses ajenos de una monarquía caciquil.

Nuestro padre Camilo Nogueira Martínez era hijo de Balbina de Román, este el nombre en casa, oficialmente Balbina Martínez Silva y de Camilo Nogueira Vieitez, que se casó en el Calvario siendo de Meira en el Morrazo. Formando otra de las familias de Lavadores, con terrenos ya no labrados y parientes trabajando en la ciudad, la casa de los abuelos paternos estaba en el Calvario poco más alla de la entrada de Doctor Carracido. Si el apellido Nogueira venía del abuelo del Morrazo, Román era tando el nombre de la casa de la abuela paterna como el de la familia de Sárdoma conocida por la de los "Romansiños". Es de suponer que estos y otros Román se extendían desde Santa Cristina hasta San Pedro de Sárdoma, desde la parte alta de la primera a la baja de la segunda, ya en el Val de Fragoso. Nuestros padres se conocieron en la asociación "Queixumes dos Pinos", aún esta allí el edificio entre Seixo y Par da Vila. El nombre propio del lugar era el Calvario.

Tengo idea de que el abuelo Camilo Nogueira y su cuñado Modesto Martínez Silva, fueron represaliados por participar en huelgas generales del tiempo crítico de 1917. Con el tío Modesto, contratista de obra, se formó nuestro padre en Vigo, siendo encargado del taller de ebanistería con apenas veinte años. Familiares próximos de nuestras abuelas estuvieron en la lucha agraria y participaron en el gobierno del Ayuntamiento de Lavadores. Fue en ese ambiente donde nuestro padre, de aquellas un joven escultor, recibió al comienzo de la República el encargo de hacer un monumento a los mártires de Sobredo en Salceda de Caselas. La obras estaba dedicada a tres campesinos, una mujer y dos hombres, asesinados por la Guardia Civil en los años veinte cuando demandaban la anulación de los foros. Derrumbado por los falangistas durante la Guerra Civil, el monumento fue restaurado después de 1975, por las asociaciones de vecinos, también el Lavadores, que utilizando las piedras aparecidas, celebraban cada año un acto conmemorativo. Durante la República Camilo Nogueira fue miembro de la dirección de Vigo del Partido Galleguista y un cuñado de él, con fundamento agrarista, fue en la lista electoral con Daniel Castelao y miembros del Frente Popular.

En San Roque yendo por la calle donde estaba el taller de nuestro padre, se celebraba como ahora la fiesta del patrón. Al atardecer, armados con una empanada cenábamos sentados en la hierba del recinto de la capilla y el pazo. En la parroquia de Santa Cristina se celebraban las fiestas del Rosario y la de la patrona. La imagen de Santa Cristina era llevada en procesión a San Juan del Monte. Subiendo por el camino tradicional, atravesaba el Calvario y por la antígua vía, la actual extremadura, pasaba por Riomao y Redomeira para llegar a la capilla en el alto, mirando la Ria de Vigo. En mi recorrido paraba en nuestra casa. La abuela Teresa, guardaba una tradición antigua, preparaba un pié de maíz, con frutas y algún billete, que llevado en procesión era después subastado en el atrio de la iglesia.

En el momento del golpe militar de julio de 1936 hubo en Lavadores acciones de resistencia contra el levantamiento militar iniciado en la Puerta del Sol de Vigo. La represión en ambos ayuntamientos fue sangrienta. Mucho más tarde comprendí el significado de una sentencia: "cuando venga de vuelta", que oiría constantemente en Riomao. Respondía a la esperanza, pronto frustada, de que la victoria de los aliados contra el nazismo y el fascismo en la Guerra Mundial que siguió a la Guerra Civil provocase la caída del régimen franquista que colaboró con Hitler y Mussolini. El derrocamiento del régimen, tan dificil para los aliados como justo para los republicanos, fue despreciado de forma culpable por los aliados.

No tengo que recorrer la memoria de la familia para relatar los cambios que experimentó Lavadores. Basta con decir que cuando era un muchacho, desde Vázquez Varela (prácticamente desde "la casa blanca" que dio nombre a todo un barrio, enfrente del muro de la Estación) hasta donde empezaba Lavadores en los Llorones por la parte derecha no existía más que el Campo de Caralladas y en el alto las ruinas de un pazo en el que vivió Concepción Arenal, limitando con el barrio de Ribadavia. Los Llorones, los sauces por otro nombre, fueron deformados con la parada de Llorones del tranvía. En el Campo de Caralladas triúnfabamos jugando al fútbol los muchachos de Riomao. En el espacio de lo que serían la Travesía de Vigo y la calle Aragón jugábamos también sobre suelo de tierra. Para ir a estudiar cogíamos el tranvía. Desde el Calvario hasta las Traviesas, donde estaba el Instituto Santa Irene era el de la línea 8. El tranvía de la línea 5, de Seixo a Bouzas, nos llevaba cerca de los arenales de Alcabre. Por el Calvario pasaba también el tranvía de Porriño que desde la calle Uruguai relevaba al que llegaba al centro de Vigo desde Bayona completando un recorrido que, teniendo las condiciones necesarias para sustentar un excepcional tren de cercanias, sería estropeado por la ceguera de los gobernantes: el tren iría desde la entrada de la Ria de Vigo a las Gándaras de Budiño, paralelo a Portugal.

Las calles del Calvario: Sagunto, Cristo, Andalucía, León, Cataluña, Extremadura, Asturías, antes amplias ahora parecen empequeñecidas en comparación con las transversales abiertas. Lástima por la desaparición de los cines Palermo y Avenida.

Siguió la vida y con ella los estudios, los trabajos, los compromisos, las mudanzas en la sociedad, la formación de nuevas familias. Se fueron primero los abuelos Balbina y Camilo, después la abuela Teresa y luego mis padres Teresa y Camilo y con ellos tantos muchos que nos descubrieron el mundo".

 

Comentario de Camilo Nogueira Román (hijo del escultor Camilo Nogueira).


Reforma calle Aragón
Reforma calle Aragón
Reforma de calle Ara...
Reforma de calle Aragón
Urzáiz
Urzáiz
Cruce Aragón subida ...
Cruce Aragón subida a San Xoan
El Calvario
El Calvario
Urzáiz 130
Urzáiz 130
Calle Urzáiz
Calle Urzáiz
Puerta Cruz Blanca
Puerta Cruz Blanca
Urzáiz año 1967
Urzáiz  año 1967
Exterior Ramón Nieto
Exterior Ramón Nieto
Urzáiz
Urzáiz
Urzáiz Año 1967
Urzáiz Año 1967
Numancia
Numancia
Trav de vigo 16
Trav de vigo 16
Urzáiz
Urzáiz
Cruce de los llorone...
Cruce de los llorones Año 1967
El Calvario
El Calvario
Urzáiz 114
Urzáiz 114
Urzáiz Año 1967
Urzáiz Año 1967
Reforma en calle Piz...
Reforma en calle Pizarro
Urzáiz
Urzáiz
El Calvario antiguo
El Calvario antiguo
El Calvario
El Calvario
La Doblada 1977
La Doblada  1977
Obras de Avda. de Ro...
Obras de Avda. de Ronda
Calvario con tráfico
Calvario con tráfico
Avda. de la Doblada
Avda. de la Doblada
Calle Urzáiz
Calle Urzáiz
Obras Avda. Ronda
Obras Avda. Ronda
Obras avda. Ronda o ...
Obras avda. Ronda o Lavadores